
De la tela surgen las figuras, los niños y niñas con sus sayas, la princesa y el rey, el zurrón del pastor... una fábrica de sueños de medievo en jornadas.

Para empezar las medidas se toman para el patrón. Y del dibujo el calco se plasma en las telas que con colores encarnan los distintos personajes del pueblo de Cortegana. Se cortan luego las piezas que conforman el puzle de cada vestido. Y de allí la costura de las manos expertas de Manola, Juani, Antonia, Teresa, Rosa y Estefanía. Una colaboración imprescindible en estas tardes de hilos y sol.
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